domingo, 9 de mayo de 2010

Feliz día de la madre

Hoy es el día oficial de la madre en Colombia y esta entrada está dedicada especialmente a las abuelas de Matilda, quienes antes de ser abuelas fueron madres y hoy gracias a sus nietos reviven ese placer de ser nuevamente casi madres.

Sin duda sólo al ser madre podemos sentir y valorar la dedicación constante que esto implica. ¡Ah, hijos de madre! Por esto quiero compartir algunas de mis vivencias como un regalo en este día de la madre.

Para empezar, los hijos son un hecho extraordinario, tanto desde el punto de vista biológico como emocional. Cosa que sólo comprendo hasta ahora. Nunca pensé que lo fuera a disfrutar de esta manera. Cada expresión de ellos es hermosa y uno la vive muy intensamente. Y sí, quizas las hormonas cumplen muy bien su papel y parte de lo que sentimos se debe a ellas pero ahora sólo quiero resaltar que este sentimiento es un vinculo en común que hoy comparto como madre con nuestras madres-abuelas.

Al mirar a Matilda no me queda otra opción sino enternecerme: su cara, sus manos, sus piecitos, en fin, todo su cuerpo, es maravilloso. Cada vez que me comunico con ella, parece que se agita toda, pues me mira, se sonríe, balbucea y acompaña todo esto con movimientos de su cuerpo.

Por otro lado, la lactancia, que al principio fue una verdadera tortura, en este momento la considero la cosa más hermosa. Ver cómo Matilda se emociona con sólo presentir el pecho es algo increíble; Cuando la tomo en brazos lo percibe y se agita y busca el pecho con su boca. Es una “monada”. Y luego se aferra al pecho intentando decir “mejor ni me lo toquen”. Se alimenta como un animalito hambriento. A veces es tan exagerada que por tomar tete se le olvida respirar y se atora, y luego chilla. Le digo, “cálmate que esa teta es sólo tuya”. Jajaja.

Por último, Matilda ya casi se sienta. Por lo menos hace sus primeros intentos. Al principio me preocupaba porque, a pesar de ser tan pequeña, intentaba levantarse —aunque, si su cuerpo lo demanda, pues adelante—. Claro, yo le ayudo con mis dedos para apoyarse. Sin duda el gusto es ver cada etapa de su desarrollo.

Por fortuna, y para terminar, tengo el privilegio de pasar mucho tiempo con mi preciosa muñeca. Nuestras madres, que tuvieron un hijo tras otro, además del trabajo y poca ayuda en casa, vivieron su maternidad de otra manera. Las considero unas máquinas. A ellas un fuerte abrazo y muchos besos babosos de Matilda.

1 comentario:

  1. Muchas pero muchas felicidades para Walkiria y muchas pero muchas felicidades y buenos deseos y apapachos y arrumacos para Matilda. También felicidades a sus abuelas. Bueno, también buenos deseos, apapachos y arrumacos para Walkiria... jo!

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