Después de unas vacaciones mucho más cortas de lo acostumbrado por estas fechas, podemos decir que las aprovechamos al máximo, hicimos cantidad de cosas. Entre esas, concluir el capítulo "colegio para Matilda", que ya venía siendo como una piedrita en el zapato. También tuvimos más encuentros familiares, muchas emociones con el fútbol y, lo mejor, nadamos. Eso si, a falta de mar tuvimos que valernos de las piscinas de compensar y la de la casa de la tía Tatiana. Fuimos a pasar unos días calurosos, en plena temporada de lluvias y al ritmo del joropo, en Villavicencio. La pasamos tan rico que nos quedo gustando el paseo y esperamos repetir pronto, así no tengamos vacaciones.
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