domingo, 26 de julio de 2015

Bienvenida al Ratoncito Pérez

Matilda llevaba días con un diente flojo. Exactamente se le aflojó comiendo una carne en el asado de celebración del aniversario de bodas, al que asistimos en San Gil. Su primera reacción fue llorar porque le dolió mucho. Un mes exacto duro el proceso de caída. Para evitar los dolores tuvimos que cortarle las comidas en trocitos como para un ratón.

Matilda había esperado este momento hace mucho. Diría años, desde que vio a su amiga Camila allá en Arenys, sin su primer diente. Solía mirar a sus compañeras que no tenían algunos dientes y decía que ella también tenía un diente flojo pero nada que ninguno, ni se aflojaba, ni se caía. Ahora es una alegre realidad para ella, que se siente una autentica niña grande por este suceso. 

El primer diente se cayó en el lugar menos esperado. Matilda asistía a su clase de natación cuando de repente sintió su diente suelto dentro de su boca, lo tomó con la mano, nos lo mostró a la distancia (la observábamos desde el balcón mirador que tienen para los padres) y luego decidió intentar retomar su clase. Tuvimos que hacerle gestos para que nos entendiera a lo lejos, y hacer que le entregará a la profesora su diente mientras salía de la clase. ¿A quién se le ocurre retomar una clase de natación con un diente entre las manos?... ocurrencias infantiles.

Desde el primer día que se aflojó el diente nos dimos a la tarea de reforzar el cuidado de los dientes, leímos el cuento del Ratón Pérez, vimos el video del Ratón Pérez y repetimos montones de veces la película de Ernest & Celestine, una peli franco-belga en la que se muestra la amistad entre Ernest, un oso vagabundo que hace de payaso y cantante ambulante, y Celestine una pequeña ratona cuya tarea es recoger los dientes de leche que se les cae a los niños. Como ven había razones de sobra para estar muy entusiasmados con la llegada del Ratón Pérez. 

Tal y como manda la tradición de los creyentes en el ratón, Matilda hizo su carta y le dejó un trozo de queso. A la mañana siguiente encontró el pago de su diente y una carta en respuesta a la que ella dejo. Estaba muy feliz con el dinero y ya pensó en qué se comprará con el recaudo del dinero de todos sus dientes de leche. Un kit médico para jugar.

Un diente de leche inoportuno, en plena clase de natación hizo su caída

La nadadora haciendo alarde de su perdida

2 comentarios:

  1. Muchas felicitaciones Matilda. Con diente o sin el te vez muy guapa.

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  2. Vamos a ver la Pelí, porque por estos lados aún no llega el Ratón.

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