Esta semana de receso tuvimos la oportunidad de visitar al abuelo Julio, quien decidió mudarse de residencia y ahora vive en Medellin. Su apartamento está en un lugar muy alto de la ciudad, desde donde es encantador mirar porque la vista se pierde en esa urbe densa de construcción, que hay a lado y lado del rio que la atraviesa. El mejor momento para contemplar es en la noche, se ve desde el balcón a la gente como hormiguitas, todos activos, van y vienen. Se oyen ruidos de coches, aviones que salen y llegan, el estruendo lejano de las motos, ladridos de perros, murmullo de voces, pólvora y un etc. de cosas. Se ve y se oye la actividad humana, es como una compañía en la distancia. Da gusto ver y oír. Es como un programa para no perder si vas a Medellin donde el abuelo. Disfrutamos mucho de la comodidad y la panorámica que brinda su nueva vivienda, y por supuesto de la cariñosa acogida por parte del abuelo.












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