Matilda este año quiso pasar su cumpleaños con su prima Valentina. Bucaramanga fue el epicentro de la celebración. Fuimos a comer a un restaurante del gusto de la cumpleañera y luego a saltar como canguros en el Summit. La pasaron bomba, como solo ese par de pequeñas lo saben hacer, a revolución. Matilda terminó colorada y con migraña del esfuerzo y del calor.
Vemos a nuestra hija toda una adolescente, aunque con la prima vuelve a su infancia fácilmente. Es una edad muy bella, va mostrando en muchas cosas su independencia, su autonomía. En el viaje fue la mayoría del tiempo una copiloto atenta y responsable. Parece tener muy claro todo y dominarlo todo. Aunque a veces notamos que en efecto en muchas cosas ya nos supera.
Llegando a Bogotá los abuelitos también le hicieron su festejo en casa y pudimos compartir con sus primos Sofía y Samuel, y el resto de la familia Cespedes Ramos.






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