lunes, 25 de diciembre de 2023

Navidad en "Villavo"

Hace dos años que Valentina vive en Bucaramanga. Este diciembre estuvieron con nosotros en Bogotá, y Matilda aprovecho su entusiasmo de volver a ver la prima y la invitó a pasar la Navidad en Villavicencio. También tuvo la dicha de compartir con María Angel, una prima segunda por linea paterna, con la que en su más tierna infancia congeniaron. Este trío se entendieron muy bien, tuvieron la agenda muy apretada, y no descansaron intentado sacar el máximo jugo a la estancia. Fueron a cine a ver la película Wonka, disfrutaron de actividades de aventura en el Tiuma Park, admiraron los animales del bioparque los ocarros, visitaron el ombligo de Colombia en el alto de Menegua, se maravillaron con la puesta de sol y la ida a dormir de las garzas y las corocoras en una finca ecosostenible, nadaron hasta el cansancio, y por supuesto, destaparon muchos regalos la noche del 24 de diciembre. 


Tiuma Park

En el Tiuma Park a 15 kilometros por la vía a Puerto Lopez, hicimos una cabalgata de 45 minutos. Recorrimos un bosque pequeño, paramos a explorar el hábitat de los micos, les dimos de comer y se nos treparon en la cabeza. Pasamos un río y atravesamos el tramo de sabana en los predios del parque. Fue una experiencia muy tranquila y terapéutica. Total desconexión y pura contemplación. 


Luego de la cabalgata, hicimos tubing por el río Cacique, pasamos por un tobogán natural y después nos dejamos llevar tranquilamente al ritmo de la corriente del río. Contemplamos el cause y los animales que encontramos en sus orillas, cruzamos unos chorros artificiales que pusieron un toque de emoción a la placidez que llevábamos, y de cierre nos lanzamos dos veces en canopi, desde un puente de madera llamado coincidenciamente, Salto de Tarzan. Como era de esperarse, salimos empapadas y con mucha hambre, por lo que fuimos a comer al restaurante, El amarradero del mico. Más ambientado no podía ser todo.
 

Bioparque los Ocarros

Ubicado en el pie de monte llanero, a 3 metros de la ciudad, en la vía hacia Restrepo. El nombre del parque es un homenaje al ocarro o armadillo gigante que está en vía de extinción. Se construyo alrededor del lago formado por la represa, de la quebrada Aguas Claras. El lago estaba bastante turbio por las lluvias del día anterior, tenia muchos sedimentos y no logramos ver mucho, más que un cardumen de peces y alguna que otra tortuga. El bioparque tiene 7 sectores y 38 hábitats llaneros; esteros, sabanas, morichal, bosques de galería y paisaje de río. Está dedicado exclusivamente a la fauna silvestre de la Orinoquía. 


El clima fue maravilloso y pese al calor todos los animales se dejaron ver con su espontaneidad, la más coqueta fue la nutría que jugueteaba con su comida. Cazaba un pez y lo lanzaba por los aires para luego volverlo a capturar. El oso hormiguero se detuvo, exhibiéndose en su caminata; el oso de anteojos acalorado se pegó su chapuzón en la piscina, y los zainos dormían como cerdos, uno sobre otro, como sino hiciera calor. 


Centro geográfico del país, u ombligo de Colombia
Alto de Menegua

Ubicado a 83 km de Villavicencio, hacia Puerto López. Es la mayor altura de la serranía de Menegua. Desde allí se observa un paisaje de llanuras extensas, el cause del río Metica y el contraste de la belleza de los montículos irregulares de su geografía. En el lugar se construyó una torre mirador llamada Matapalo que facilita, en un ángulo de 360°, apreciar el atardecer llanero. 

También hay un obelisco en cuyas caras hay trabajos artísticos elaborados en terracota, que exaltan el patrimonio cultural, histórico, económico y ambiental de la región del Meta. En general es una zona espectacular porque la vista se pierde en la inmensidad de la llanura y encuentra tope en los detalles de su geografía, un río, un árbol, una casa, el sol, el verde, el horizonte, un ave, etc,. Es simplemente, grandioso e hipnotizante, por la belleza de la naturaleza y su amplitud.



Los Arrayanes

Es un restaurante pescadería que queda por la vía a Restrepo. Fuimos allí a comer y resulto todo un atractivo turístico para las niñas porque pudieron apreciar las piscinas de pescados. Allí mismo en el estadero tienen criaderos de mojarra y cachama. Observaron todo el proceso, desde que los capturan en las piscinas, los arreglan y los llevan a la cocina. Estuvieron encantadas con una muestra de corazón de pescado que aun latía, incluso después de que el señor que arreglaba el pescados, lo sacara del cuerpo, todo u espectáculo de la biología. 

Por supuesto, pese a tanta maravilla, Matilda y Valentina no quisieron comer pescado, optaron por un lomo de cerdo a la plancha. 

Garcero 

De todo los espectáculos que puedes encontrar en los llanos, éste se lleva la palma de oro. Quedamos embelesados admirando ese desfile de garzas y corocoras, que buscaban un espacio en un árbol para irse a dormir. Eran tantos animalitos en la búsqueda, que se chinchaban entre ellos por ganarse su lugar. Se oía un bullicio de trinos que lentamente se fue desvaneciendo conforme cada una de estas aves se acomodó. La tarde fue cediendo a la noche, y nosotros perplejos sin quitar el ojo. El lugar era de ensueño, un paraíso de verde, con un árbol grande y extendidas ramas, que daba cama a una población gigante de aves en medio de un lago. 



El árbol en una isla, en medio del agua, en un tramo del río, es una elección estratégica de las aves para protegerse de los depredadores. Cualquiera que ose atacar, tendrá que mojarse y hacer ruido, poniéndose en evidencia, avisando a las garzas para reaccionar. Ademas el agua es una fuente de comida aparte de protección. En fin fue toda una película contemplar en conjunto, el paisaje, el atardecer y la ida a la cama de estas majestuosas aves. Nos sentimos en palco preferencial y con el corazón y el animo exaltados. Valentina daba volantines en el prado y gritaba, según ella para liberar. 


Noche buena y Navidad

Después de un día ajetreado de turismo, lejos de ir a la cama como las garzas y las corocoras, nos arreglamos y nos preparamos para pasar la noche buena en familia. Las niñas estaban muy entusiasmada porque el rincón de los regalos estaba prolífico. En la mañana Valentina y Matilda, se habían encargado de empacar los regalos generales y yo, a hurtadillas envolví los de ellas. Entre buñuelos y pica pica, las niñas se turnaron para hacer la repartición de los regalos. Creo que más que comida, hubo mucha alegría.

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