Ayer vino a casa Alicia y la verdad es que, como dice su madre, estuvo matona. Matilda se ganó en dos ocasiones buen tirón de pelos, y lo peor es que no escarmentaba pues volvía a ponerle la cabeza a Alicia. Como dicen por ahí "la curiosidad mató al gato". Lo gracioso del cuento es que tras la mechoneada lloraban las dos, creo que Alicia lo hizo en solidaridad por su amiga. Aquí les dejamos para que se diviertan un rato.
Chiqui encuentro
Jijiji... parece que empezaron una lucha por el territorio, ya que una se va y la otra se queda... cómo somos los humanos!!
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