Este mes estuvo marcado por el cambio de apartamento, por los preparativos de la mudanza y la mudanza misma. Sin duda por esto Matilda estuvo más activa y charlatana que nunca. Desde el principio entendió las reglas del juego. Si había que empacar, pues a empacar. Todo lo que se le cruzaba por la vista terminaba empacado. El problema es que indiscriminadamente todo iba a parar a la misma caja. Quería estar en todo, bien si desmontábamos un mueble o bien si lo armábamos. Había que no perderla de vista, las herramientas, las puntillas, los tornillos y las tuerquitas eran un atractivo. Medio te despistabas y ya estaba martillando la superficie de una mesa o atornillando o destornillando, según su criterio, cualquier esquina del mueble. A veces íbamos cargados de un lado para otro y había que tener muy pendiente que ella no se atravesara, pues cual maga aparecía y desaparecía cuando uno menos se la esperaba. No faltaron los empujoncitos azarosos, pero sabía reincorporarse a su tarea prontamente porque no había tiempo que perder. Era su primera mudanza y pensamos que iba a ser más difícil para ella, pero realmente se la gozó. Quizás la primera semana estuvo un poco más llorona que de costumbre, pero la novedad y el basto espacio para caminar (comparativamente hablando) no dejaron que las diferencias entre su antiguo hogar y el nuevo la agobiaran tanto. Se ha adaptado muy bien, va y viene con soltura, sigue trasteando juguetes de una habitación a la otra y se recorre con confianza todos los lugares de nuestro nuevo hogar.
La niña de papá
La rumba zanahoria
Yo soooolita
Chiqui desmadre
Jajaja un Papá duro de levantar!!!
ResponderEliminarUna nena consentida con un papá duro de levantar, una nena rumbera y un desparche en pleno ruido jajaja, igual todos me divirtieron hasta donde no se logran imaginar.
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