viernes, 27 de mayo de 2011

Dieciséis meses

Este mes estuvo marcado por el cambio de apartamento, por los preparativos de la mudanza y la mudanza misma. Sin duda por esto Matilda estuvo más activa y charlatana que nunca. Desde el principio entendió las reglas del juego. Si había que empacar, pues a empacar. Todo lo que se le cruzaba por la vista terminaba empacado. El problema es que indiscriminadamente todo iba a parar a la misma caja. Quería estar en todo, bien si desmontábamos un mueble o bien si lo armábamos. Había que no perderla de vista, las herramientas, las puntillas, los tornillos y las tuerquitas eran un atractivo. Medio te despistabas y ya estaba martillando la superficie de una mesa o atornillando o destornillando, según su criterio, cualquier esquina del mueble. A veces íbamos cargados de un lado para otro y había que tener muy pendiente que ella no se atravesara, pues cual maga aparecía y desaparecía cuando uno menos se la esperaba. No faltaron los empujoncitos azarosos, pero sabía reincorporarse a su tarea prontamente porque no había tiempo que perder. Era su primera mudanza y pensamos que iba a ser más difícil para ella, pero realmente se la gozó. Quizás la primera semana estuvo un poco más llorona que de costumbre, pero la novedad y el basto espacio para caminar (comparativamente hablando) no dejaron que las diferencias entre su antiguo hogar y el nuevo la agobiaran tanto. Se ha adaptado muy bien, va y viene con soltura, sigue trasteando juguetes de una habitación a la otra y se recorre con confianza todos los lugares de nuestro nuevo hogar. 

La niña de papá

La rumba zanahoria

Yo soooolita

Chiqui desmadre

2 comentarios:

  1. Jajaja un Papá duro de levantar!!!

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  2. Una nena consentida con un papá duro de levantar, una nena rumbera y un desparche en pleno ruido jajaja, igual todos me divirtieron hasta donde no se logran imaginar.

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